Profesionalidad

experiencia

y

vocación

Antención

On line y personalizada

Resultados

Tus logros

-¿Por qué no puedo dejar de ser infiel?

Hay una gran variedad de motivos, por los cuales somos, o podemos llegar a ser, infieles. Desde la excitación de que nos descubra nuestra pareja, hasta la clara necesidad de sentirnos aún atractivos y no poder dejar de ligar, pasando por la deplorable visión de nosotros mismos como personas deplorables que no merecen a su pareja, por ser ellos inferiores.

¿Una falta de sexo en casa sería una infidelidad perdonable? Casi nunca se perdona con facilidad una infidelidad.Ocurre que a veces, el pillado o el que confiesa la infidelidad, no es el primero en serlo, pero la pareja tampoco está dispuesta a pasar por alto el desliz del otro miembro.

Somos muy hipócritas, somos mentirosos, somos poco leales y en general, no deberíamos vivir en pareja. Pero vivir solo, ser un single aún representa tener que dar muchas explicaciones sobre el por qué de esa soledad escogida.

El infiel no siempre se siente culpable por lo que hace. Y el engañado se siente morir de miedo, de inseguridad y de vergüenza torturándose con una pregunta que le repica en el cerebro una y otra vez -¿por qué a mí? ¿por qué a mí? Tal vez toda resultara más sencillo si comprendiésemos que los humanos no estamos preparados para ser fieles, que la educación no le puede al instinto animal. Que la vida es sencilla, pero no hacemos más que complicárnosla.

A menudo la persona traicionada piensa que es culpable por no ser más delgada, o más alta, o más guapa, por no haberse cuidado más…Pero en realidad, las infidelidades sexuales poco o nada tienen que ver con el aspecto físico, si no con problemas que subyacen en la pareja desde hace tiempo y provocan la aproximación amorosa, cariñosa, sentimental, emotiva y finalmente la sexual.

Los bellos momentos se olvidan, los compromisos adquiridos se rompen unilateralmente y el amor se rompe, no por usarlo en demasía, si no por no haberle dado el uso adecuado.

La terapia únicamente funcionará si ambos miembros de la pareja están dispuestos a andar un nuevo camino y se escuchan el uno al otro, como entes individuales, como seres autónomos e independientes que son, el uno del otro.

En caso contrario, ninguna terapia funcionará, nadie podrá ayudar al barco que hace aguas y nadie más que los protagonistas de una historia de amor, serán los responsables de su volátil extinción.

Conxa Borrell