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Hace ya demasiado tiempo que el gobierno nos agobia y presiona con la reforma de la ley del aborto. Es curioso que las leyes, reformas y contra reformas que afectan al cuerpo de la mujer, sean debatidas en su totalidad por hombres.

Y que las mujeres de los diferentes partidos, pero sobre todo el del gobierno, callen y miren hacia otro lado, como si la cosa no fuera con ellas. ¿Acaso no se consideran mujeres?

Tristes, francamente tristes, las múltiples declaraciones de las mujeres del PP, sujetas al voto del partido, antes que a los propios intereses y derechos de sus votantes femeninas. Personalmente, la que más irritante me ha parecido, han sido las de Davinia Saorín concejal de Calasparra, que no tuvo pudor alguno en comparar el aborto con el terrorismo.

Comprendo que al ministro Gallardón, iniciativas como las del Tren de la Libertad le causen sopor e ironía. Es un machista acabado. No cabía esperar otra reacción de él.

Pero…de una mujer? Es absolutamente lamentable que, mujeres que se autodenominan feministas sin ruborizarse ni un ápice, ataquen a otras mujeres que están sufriendo.

Porque el aborto es, ante todo, dolor. No he conocido en mi vida, a ninguna mujer que aborte como método anticonceptivo. Como tampoco he conocido a ninguna, que no lleve su propio aborto con dolor y tristeza.

Así pues ¿por qué castigar a las mujeres que, por unas u otras razones, se ven obligadas por las circunstancias de un momento determinado de su vida a someterse a un aborto?

¿Acaso no se considera que ya sufren bastante por la pérdida de ese hijo que, ya nunca será?

¿De verdad creen que no hay sentimientos de culpa y remordimientos?

Pero, no siempre es posible traer a un hijo al mundo. Como tampoco es posible, salir indemne de ello.

Hace apenas unos días, alguien -una mujer- me preguntaba si yo estaba a favor del aborto.

Tras el shock inicial, porque dudo que haya mujer en el mundo que esté a favor de él, no me quedó más remedio que responderle

-Ejem…una pregunta complicada pero, en esencia no estoy a favor del aborto.
Suspiro de alivio por parte de la vecina…
-De lo que sí estoy a favor es de que cada mujer tenga derecho a decidir sobre su propio cuerpo en cualquier momento y circunstancia de su vida, sin que por ello sea tratada de trastornada, enferma, incapacitada o asesina. Y eso, incluye el derecho al aborto, porque de lo que trata esta nueva reforma de la ley, es de quitarles derechos a las mujeres. Y no vamos a permitir que un hombre, crea que puede hacerlo sin consecuencias.

Y es que, a menudo en esta historia, se olvidan del golpe emocional que supone el hecho de sufrir un aborto para una mujer. ¡Cómo si las mujeres, abortasen por deporte…!

Cómo si fuese plato de bien gusto, entrar en una clínica abortista y dejar que te espatarren sobre una camilla y te succionen con un aspirador el interior de la matriz…vamos, la juerga madre!

Creo que un poco de compasión y algo de empatía hacia las mujeres que se ven obligadas, en algún momento de su vida a pasar por este trago, no estaría nada mal.

Oído cocina?

 

Aborto: dolor y tristeza

Conxa Borrell