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Muchas mujeres jóvenes -y no tan jóvenes- me preguntan angustiadas por algún tipo de ciber acoso.

Y es que, el acosador/a ha descubierto en internet una fuente inagotable de personas a las que poder mangonear a su gusto.

Desde el Grooming (abuso por parte mayoritariamente de pederastas) hasta el cyberbulling (acoso entre menores). Ya no basta con ridiculizar a un compañero en la escuela. Ahora, además se le puede perseguir y avergonzar con vídeos, fotos y calumnias en la red, a la vista de todos los conocidos posibles. Los niños, en ocasiones, pueden ser más perversos que los adultos y no dudan en infringir dolor físico y emocional a otro niño o niña sin el menor sentimiento de culpa. Para muchos de ellos, es sólo un juego cruel. Pero un juego. No son capaces de empatizar con el dolor que causan, ni de sentir remordimiento. Sólo les provoca risas y se sienten poderosos.

Otra forma de jugar a través de las diferentes redes, es el Sexting. Y se ha convertido seguramente en la más extendida forma de acoso entre niños, adolescentes y adultos.Si bien puede llegar a formar parte de la rutina sexual de muchas parejas (reales o cyber) el hecho de enviarse imágenes erótico-festivas de sus cuerpos, resulta morboso y por lo tanto, apetecible. Es fácil intimar con alguien en la red y pasarle y que te pase fotitos y vídeos sugerentes, atrevidos, subidos de tono, divertidos. Puede ser a través de algún chat o un foro o Fb, whatsapp, line…No importa el medio, el caso es que cuando la relación se rompe -los sentimientos en internet se magnifican- el/la acosador/a puede reaccionar mandando esas fotos, generalmente de forma anónima, a todos nuestros contactos.

Hay que tener en cuenta que, es relativamente sencillo, hackear un mail, u obtener las contraseñas que la persona dominante desea sobre la dominada. Sacan la información sibilinamente o simplemente, crees que puedes confiar en ese ser humano y se las das. Y luego, como pasa siempre, la persona afectada es la última en enterase. Mientras, todos sus contactos, familia, amigos e incluso compañeros de trabajo y jefes, la han visto en unas posturas ciertamente incómodas para la moral de la sociedad.

¿Pero acaso no luchamos todxs, mujeres incluidas, por el pleno derecho a nuestro cuerpo? Entonces, ¿qué nos importa se nos ve una teta o el culo? ¿O la polla erecta? Es nuestra intimidad. Sí, pero decidimos compartirla con alguien, de repente ya no es nuestra. Ya es de la red. Ya no tenemos poder sobre esas imágenes.

¿Víctimas o inconscientes?

Cada uno de nosotros somos responsables de lo que hacemos con nuestro cuerpo. A fin de cuentas, eso es lo que tanto reivindicamos y tanto pedimos, así pues, no deberíamos preguntarnos si no obramos con demasiada ligereza y confianza al operar con imágenes propias y ajenas en la red de redes. Hay que ser cuidadoso y sobre todo, hay que exponerles a los hijos, desde que comienzan a usar internet de los peligros que puede conllevar.

Cuando este tipo de prácticas que, sólo debieran ser íntimas entre dos personas, comienzan no sólo a correr por diferentes sites de la red, si no que además te pone en una situación de menoscabo, presión e incluso chantaje nos enfrentamos a la Sextorsión. Fácilmente demostrable y fácilmente denunciable, todavía este tipo de delitos, no se denuncian. Por el mismo motivo, niños, jóvenes y adultos. Por vergüenza. Por pudor. Por moral. Usemos las herramientas que están a nuestro alcance para disfrutar de una sexualidad sana, divertida, morbosa, excitante y alegre con nuestras(s) parejas (s), porque no hay nada peor que la rutina y la tristeza para afrontar un rato de erotismo juntos, pero seamos también capaces de comprender el alcance de nuestras acciones.

En internet, como en la vida real…Sexo Seguro!

 

Conxa Borrell