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Conxa Borrell

Tercer año consecutivo que las buenas gentes de www.aprosex.org organizan los talleres de sexo femenino, más completos del mundo.

7 horas y media que estaremos Santas y Putas compartiendo los secretos mejor guardados de las sexualidad femenina que, tan bien saben manejar las profesionales del sexo de pago.

Y un año más, allí estaré. Impartiendo uno de los seis impactantes talleres que nos dejarán a propias y extrañas con la boca abierta y más sabias. Más libres, porque conocer nuestro cuerpo nos da una independencia brutal, a la vez que nos empodera sobremanera.

Dispones de toda la información en este link, no dejes de inscribirte o te arrepentirás!

http://www.aprosex.org/santas-y-putas-2015/

No es extraño tratar con parejas que acuden a consulta y verles tan separados la una del otro, como si
estuviesen en ambos polos, aún encontrándose dentro de la misma habitación.

Se hablan, incluso se sonríen, sin embargo no se tocan. Ni un roce, ni abrazo, ni una caricia.
Siempre me resulta sorprendente este compartimiento de querer aparentar.
Pero sólo se puede hasta cierto punto.
La intimidad, cuando no es verdadera, cae por sí sola.

¿Puede recuperarse la llama de un fuego extinto? Personalmente, opino que no.
Lo que sí es posible, es crear un fuego nuevo, en otro lugar, con otra leña.

Nada cambia, si no hacemos un esfuerzo para que algo cambie y las parejas tienen propensión a ser
sedentarias y se tiende a crear una falsa sensación de seguridad, a través de la inmovilidad.
Probablemente, la confortabilidad la asociamos a un estado en el que ya no nos dejamos llevar por los instintos.
Otras cosas, nos quitan el sueño; una mejor economía y comprar cosas para lograr una estabilidad de pareja feliz,
por ejemplo, en lugar de trabajar la felicidad en pareja.

Es cierto que es más sencillo lucirse con una nueva casa o un fastuoso coche que, alardear de haber tenido
varios orgasmos con tu pareja el día anterior.
Es cierto que es más simple mandar a los hijos a estudiar a grandes colegios de renombre en países extranjeros
que esforzarte en que mejore tu francés o tu cunnilingus.
Es cierto que es más evidente manejar una brillante tarjeta en una restaurante exclusivo que, haber disfrutado
de una cena romántica mirándose a los ojos.

Y es que, tenemos esa clara tendencia a querer ser lo que no somos, en lugar de disfrutar de lo que
poseemos a nuestro alrededor, de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida que, a fin de cuentas, son
las que nos proporcionan paz y felicidad, en la verdadera estabilidad entre ambos miembros de la pareja.

El contacto físico entre la pareja no se mide por su grado de relaciones sexuales, si no por sus míradas
cómplices, por un roce simple, por una mirada cómplice…

Es triste ver cómo uno de los miembros de la pareja sonríe y el otro pone cara agria. A buen seguro que lo habéis visto alguna vez, es un claro ejemplo de pareja sin intimidad.

Lo tuvisteis y lo perdisteis, no es momento de quejarse, si no de ponerse a trabajar en común.
Con los mismos objetivos y bajo el mismo procedimiento.
Como pareja, pero también como entes individuales.

 

 

 

Una de las peores cosas que les puede pasar a una pareja, es que uno de los miembros, o ambos, sean celosos. No porque los celos sean malos en sí mismo, si no por la interminable retahíla de sentimientos negativos que los acompañan. Desconfiaza, inseguridad, obsesión, posesión, son algunas de las sensaciones que acompañarán a la persona celosa.

Se aprende a tener celos y también puede desaprenderse esa conducta. No es sencillo, pero es indispensable para una relación sana a todos los niveles. Si se les permite crecer, los celos se desarrollan como una enredadera, trepando siempre hacia arriba y sin dejar ni un hueco por cubrir. Pero, también se pueden podar sus ramas y sus hojas, para poco a poco, dirigirla hacia donde deseamos y no nos moleste.

Lograr una pareja sin celos es posible y no, no todo se basa en que ambos sean tremendamente sinceros. Si no, en no mentir en lo esencial, en la lealtad a la pareja y en la confianza mutua. Una pareja no pasará de una situación de celos a ser abierta y liberal. Al celoso le da un colapso nervoso, seguro. Pero tampoco debe permitirse que éste manipule la relación, escondiendo tras una máscara de amor lo que, claramente, es un acto de posesión y que puede acabar en agresión y maltrato.

El celoso que no sabe controlar sus impulsos, suele ser una persona con una falta total de confianza en ella misma, por lo que, cualquier acto de individualismo por parte de la pareja, la interpretará como una agresión a su persona.    Los caminos para desaprender este tipo de conductas no es sencillo, precisa de terapia conjunta y lleva tiempo para poder desaprender las malas conductas, resarcir el daño hecho, asumir el causado, reafirmarse como individuo, no agresivo ni obsesivo, si no como parte de una pareja en la que la amistad y el compañerismo deben ser los protagonistas.

Conxa Borrell

 

No son pocas las veces que, me preguntan cómo, cuándo y por qué hacer sexo anal.

Yo siempre respondo, inquiriendo -¿y por qué no?

El miedo al dolor -a sentirlo y a causarlo-, la sensación de suciedad experimentada, curiosamente por ambas partes, la vergüenza de uno y otro amante, la presión que experimenta aquél a quién se le demanda con cierta frecuencia una práctica por la que no siente una especial predilección.

En este nuevo taller hablaremos largo y tendido, profunda y hondamente (ejem) sobre los tópicos y los típicos.

Buscaremos las mejores posturas, las prácticas más sanas, y abordaremos el tema de la transmisión de ITS a través del ya maldito sexo anal. ¿Es humillante? ¿Es degradante? ¿Sienten el mismo placer los hombres que las mujeres? ¿Se puede usar como «método anticonceptivo?

Durante este taller, podrás hacer todas las preguntas que quieras y despejar tus dudas de una vez por todas.

 

Día 10 de enero a las 18.00h. en la sede de El Col.lectiu Passatge Valeri Serra n. 23 Precio del taller 10 €uros. Para Mujeres y Hombres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los grandes problemas que tienen las parejas es la comunicación.
En ocasiones, parece que todo se puede hablar a excepción de la propia dinámica que se va
implantando en una relación de varios años.
Se tiene tendencia a creer que como el otro miembro ya nos conoce, no tenemos que explicarle cómo nos sentimos y por qué, porque -ya lo sabe-. Con esa conducta, obtenemos dos resultados igual de nocivos, uno es el de descargar en el otro la responsabilidad de lo que supuestamente nos ha dañado o dolido y la otra es la de negar la posibilidad de diálogo por la misma razón- tú ya sabes por qué…-

De este modo, la pareja se distancia y se torna tóxica y nociva para ella misma.
¿Cómo se puede salir de este círculo vicioso?
Con ayuda, de eso no hay duda alguna. La única manera de hacer que un problema desparezca, es afrontarlo, pero cuando lleva años enquistado en la marcha de la relación, cuando es directamente el motor de arranque, difícilmente las dos partes podrán afrontarlo sin la ayuda de una tercera persona que les permita crear un clima de entendimiento y sensatez.

Otro modo de crear puentes o destruirlos es, sin duda alguna, el sexo dentro de una pareja que
no afronta sus problemas de una forma madura.
O se niega, o suele usarse como moneda de cambio y no son pocas las parejas que sufren ese sentimiento de acoso o abandono por parte del otro miembro de la pareja.
Corregir comportamientos, desaprender lo tóxico y crear nuevas posibilidades con caminos más llanos y sencillos es posible y sobre todo es, necesario para mantener una relación sana y ventilada.
Sin problemas importantes de fondo y comunicándose en ese lenguaje no hablado que es el de la pasión y la esperanza de una relación de pareja que pueda hacernos felices.

La terapia con parejas no sirve, como mucha gente, para sacar los trapos sucios delante de un tercero, si no que lo que pretende es, sobrepasar ese límite creado por ambos miembros de la pareja, para poder crear lazos nuevos, horizontes diferentes y donde los confines desaparezcan.

El amor no es un sentimiento que se muere, si no una pasión que dejamos morir.
En tu mano está que no perezca de inanición, desentendimiento, desidia y rencor.

Conxa Borrell

 

Parecería que la identidad y la orientación sexuales nos definen de alguna manera como seres humanos. Y no es así. No precisamos ser de un modo u otro para ser aceptados por la sociedad, porque lo que realmente debería importarnos es que nosotros mismos aprendamos a amarnos tal y como somos, independientemente de aquello que creamos que los demás esperan de nosotros.

A menudo, las consultas que recibo se perfilan en este contexto, casi de manera velada. Como si fuese algo a reprimir o a esconder.

La sexualidad debe ser libre, sin represiones y por supuesto, no debería estar sujeta a tensiones emocionales tan intensas que, sólo logran un desequilibrio personal.

¿Por qué creemos que debemos encasillarnos en heteros, homos, gays, lesbianas, o bis?

Cada unx puede ser en cada momento y con cada pareja de juego, un ente libre para ejercer el papel que mejor le venga en ese momento, aquel que se ajuste mejor a nuestra sexualidad en ese justo instante. Las etiquetas sociales y sexuales, se rompen con mucha más facilidad que lo ha costado construirlas.

También ocurre con cierta asiduidad que, el peso de aquello que los demás puedan pensar de nosotrxs nos afecta demasiado, sin pensar en la capacidad de pensar y de raciocinio que los que nos rodean poseen. Y negándoles, de ese modo, su autonomía para amarnos y aceptarnos, tal cual somos.

Soltar el lastre no es sencillo, no os voy a engañar. Pero se puede aprender.

Y en eso deberíamos centrarnos, en comprender qué es lo verdaderamente importante y quién merece nuestra atención y nuestro respeto en nuestro entorno y aplicarlo con racionalidad e inteligencia a nuestra vida cotidiana.

Conxa Borrell

 

 

 

Trabajar como Terapeuta Sexual para Mujeres es todo un reto. Algo que, se ha ido convirtiendo en  los últimos años, en una prioridad. Realmente, cuesta imaginar lo mucho que desconocen su cuerpo las mujeres.

Lo poco que saben gozar de él, ya no en compañía. Ni siquiera solas, quieren experimentar. El temor al fracaso, les puede frente al propio placer. Alcanzar un orgasmo, es para algunas mujeres, todo un reto. Algo que -piensan- sólo les sucede a otras, pero que a ellas, les es negado. 

Hemos caído en un sociedad de Titulitis Aguda en la que hasta para respirar precisamos de un manual, pero donde NADIE nos enseña a practicar sexo. ¿Acaso suponemos que SEXO es eso que algunxs aún llaman «hacer uso del matrimonio», o acaso esperar que un pene erecto encuentre un agujero más o menos húmedo?

El SEXO es diversión y ocio. Es poner en marcha todo un mecanismo de engranaje que va desde el coqueteo hasta las ganas de devorar a tu pareja y que ella esté a tu altura.

Pero ¿de qué altura estamos hablando, cuándo no sabemos ni nosotras mismas en qué piso nos encontramos? ¿Cómo vamos a poder decirle a nuestra(s) pareja(s) lo qué pretendemos de ellas, si no sabemos guiarles por nuestro cuerpo? ¿En qué condiciones podemos decirles que nos hagan una buena comida, si no hemos reparado antes, en las zonas más sensibles de nuestro coño?

Al igual que nadie nos enseña a besar y aprendemos a base de dar y recibir besos, hacer sexo, hacer buen sexo, se aprende haciéndolo. Pero sin miedos, sin aspavientos, por placer y no porque toca. No temas a aprender cosas nuevas, ni temas a probar nuevas posturas o a jugar en distintos lugares.

Pero jamás te olvides de reclamar TU CUOTA DE PLACER.

 

Conxa Borrell

 

La cita es el 22 de febrero. La ciudad, Barcelona. Las dos locas que nos hemos lanzado al ruedo, la psicóloga clínica Cristina Garaizábal y una servidora, Conxa Borrell en calidad de puta de pro y también como terapeuta sexual. Se organiza desde la Asociación APROSEX y es la primera vez que se organiza un evento de tal magnitud, además impartido por dos mujeres que, de sexo de pago, algo saben.

No es poca la gente que me mira con cierto escepticismo y me dice…

¿Estás segura de qué quieres meterte en este berenjenal?

¿Es necesario exponerte tanto?

¿Lo has pensado bien?

¿Estás segura? (bis)

Este proyecto, con el que llevo soñando desde que comencé mi carrera como escort allá por el 2006, no es un berenjenal. Nace de mi necesidad vital de encontrar a quién preguntar cómo trabajar de puta a alguien que llevara tiempo, que me aconsejara, que me diera la mano para caminar junto a ella. Tras casi ocho años de carrera, sigo escuchando ese llanto a través de mail, por whatsapp o por el móvil, varias veces al día. La soledad que conlleva este trabajo, es sin duda, lo que peor se lleva de él.

No sé si es necesario exponerse tanto. La verdad es que tampoco sé muy bien que significa “tanto”. Lo que sí sé es que, el colectivo debe hacer todo cuanto esté en su mano para que las mujeres y hombres que ejercen la prostitución como medio de vida, no se encuentren nunca más, abandonados a su suerte. Con nadie a quien consultar en casos como por ejemplo, como enfrentarse por primera vez a una cita de una noche completa. O como se debe planear un viaje, como guardar tus datos en la más estricta intimidad, etc… Si eso significa exponerse, me expondré. Ahora y siempre. Es mi responsabilidad y mi deber. Así lo siento y así lo haré.

Llevo casi ocho años echando de menos este apoyo para las nuevas iniciadas. Pero también para aquellas personas que, hasta este momento han estado trabajando para terceros y quieren ser independientes, pero no saben cómo. Cómo optimizar tus recursos en la red, saber a dónde tienes que ir para que te hagan las pruebas de salud, absolutamente necesarias en nuestra profesión.Y tantas y tantas cosas, tantos temas que trataremos durante esas cuatro horas de duro trabajo y que serán el pan y la sal, para muchas compañeras y colegas.

Segura de estar segura, segura de que es necesario, segura de que será un antes y un después para aquellas profesionales que se apunten. Segura de hago lo que debo y sobre todo, segura de saber qué terreno piso.

Feliz de ver por fin este proyecto casi culminado. Esperando el día 22 como se espera el agua en mayo. Y deseando que éste sea el comienzo de una nueva vida para muchas profesionales.

 

Conxa Borrell

Muchas mujeres jóvenes -y no tan jóvenes- me preguntan angustiadas por algún tipo de ciber acoso.

Y es que, el acosador/a ha descubierto en internet una fuente inagotable de personas a las que poder mangonear a su gusto.

Desde el Grooming (abuso por parte mayoritariamente de pederastas) hasta el cyberbulling (acoso entre menores). Ya no basta con ridiculizar a un compañero en la escuela. Ahora, además se le puede perseguir y avergonzar con vídeos, fotos y calumnias en la red, a la vista de todos los conocidos posibles. Los niños, en ocasiones, pueden ser más perversos que los adultos y no dudan en infringir dolor físico y emocional a otro niño o niña sin el menor sentimiento de culpa. Para muchos de ellos, es sólo un juego cruel. Pero un juego. No son capaces de empatizar con el dolor que causan, ni de sentir remordimiento. Sólo les provoca risas y se sienten poderosos.

Otra forma de jugar a través de las diferentes redes, es el Sexting. Y se ha convertido seguramente en la más extendida forma de acoso entre niños, adolescentes y adultos.Si bien puede llegar a formar parte de la rutina sexual de muchas parejas (reales o cyber) el hecho de enviarse imágenes erótico-festivas de sus cuerpos, resulta morboso y por lo tanto, apetecible. Es fácil intimar con alguien en la red y pasarle y que te pase fotitos y vídeos sugerentes, atrevidos, subidos de tono, divertidos. Puede ser a través de algún chat o un foro o Fb, whatsapp, line…No importa el medio, el caso es que cuando la relación se rompe -los sentimientos en internet se magnifican- el/la acosador/a puede reaccionar mandando esas fotos, generalmente de forma anónima, a todos nuestros contactos.

Hay que tener en cuenta que, es relativamente sencillo, hackear un mail, u obtener las contraseñas que la persona dominante desea sobre la dominada. Sacan la información sibilinamente o simplemente, crees que puedes confiar en ese ser humano y se las das. Y luego, como pasa siempre, la persona afectada es la última en enterase. Mientras, todos sus contactos, familia, amigos e incluso compañeros de trabajo y jefes, la han visto en unas posturas ciertamente incómodas para la moral de la sociedad.

¿Pero acaso no luchamos todxs, mujeres incluidas, por el pleno derecho a nuestro cuerpo? Entonces, ¿qué nos importa se nos ve una teta o el culo? ¿O la polla erecta? Es nuestra intimidad. Sí, pero decidimos compartirla con alguien, de repente ya no es nuestra. Ya es de la red. Ya no tenemos poder sobre esas imágenes.

¿Víctimas o inconscientes?

Cada uno de nosotros somos responsables de lo que hacemos con nuestro cuerpo. A fin de cuentas, eso es lo que tanto reivindicamos y tanto pedimos, así pues, no deberíamos preguntarnos si no obramos con demasiada ligereza y confianza al operar con imágenes propias y ajenas en la red de redes. Hay que ser cuidadoso y sobre todo, hay que exponerles a los hijos, desde que comienzan a usar internet de los peligros que puede conllevar.

Cuando este tipo de prácticas que, sólo debieran ser íntimas entre dos personas, comienzan no sólo a correr por diferentes sites de la red, si no que además te pone en una situación de menoscabo, presión e incluso chantaje nos enfrentamos a la Sextorsión. Fácilmente demostrable y fácilmente denunciable, todavía este tipo de delitos, no se denuncian. Por el mismo motivo, niños, jóvenes y adultos. Por vergüenza. Por pudor. Por moral. Usemos las herramientas que están a nuestro alcance para disfrutar de una sexualidad sana, divertida, morbosa, excitante y alegre con nuestras(s) parejas (s), porque no hay nada peor que la rutina y la tristeza para afrontar un rato de erotismo juntos, pero seamos también capaces de comprender el alcance de nuestras acciones.

En internet, como en la vida real…Sexo Seguro!

 

Conxa Borrell

 

 

 

Hace ya demasiado tiempo que el gobierno nos agobia y presiona con la reforma de la ley del aborto. Es curioso que las leyes, reformas y contra reformas que afectan al cuerpo de la mujer, sean debatidas en su totalidad por hombres.

Y que las mujeres de los diferentes partidos, pero sobre todo el del gobierno, callen y miren hacia otro lado, como si la cosa no fuera con ellas. ¿Acaso no se consideran mujeres?

Tristes, francamente tristes, las múltiples declaraciones de las mujeres del PP, sujetas al voto del partido, antes que a los propios intereses y derechos de sus votantes femeninas. Personalmente, la que más irritante me ha parecido, han sido las de Davinia Saorín concejal de Calasparra, que no tuvo pudor alguno en comparar el aborto con el terrorismo.

Comprendo que al ministro Gallardón, iniciativas como las del Tren de la Libertad le causen sopor e ironía. Es un machista acabado. No cabía esperar otra reacción de él.

Pero…de una mujer? Es absolutamente lamentable que, mujeres que se autodenominan feministas sin ruborizarse ni un ápice, ataquen a otras mujeres que están sufriendo.

Porque el aborto es, ante todo, dolor. No he conocido en mi vida, a ninguna mujer que aborte como método anticonceptivo. Como tampoco he conocido a ninguna, que no lleve su propio aborto con dolor y tristeza.

Así pues ¿por qué castigar a las mujeres que, por unas u otras razones, se ven obligadas por las circunstancias de un momento determinado de su vida a someterse a un aborto?

¿Acaso no se considera que ya sufren bastante por la pérdida de ese hijo que, ya nunca será?

¿De verdad creen que no hay sentimientos de culpa y remordimientos?

Pero, no siempre es posible traer a un hijo al mundo. Como tampoco es posible, salir indemne de ello.

Hace apenas unos días, alguien -una mujer- me preguntaba si yo estaba a favor del aborto.

Tras el shock inicial, porque dudo que haya mujer en el mundo que esté a favor de él, no me quedó más remedio que responderle

-Ejem…una pregunta complicada pero, en esencia no estoy a favor del aborto.
Suspiro de alivio por parte de la vecina…
-De lo que sí estoy a favor es de que cada mujer tenga derecho a decidir sobre su propio cuerpo en cualquier momento y circunstancia de su vida, sin que por ello sea tratada de trastornada, enferma, incapacitada o asesina. Y eso, incluye el derecho al aborto, porque de lo que trata esta nueva reforma de la ley, es de quitarles derechos a las mujeres. Y no vamos a permitir que un hombre, crea que puede hacerlo sin consecuencias.

Y es que, a menudo en esta historia, se olvidan del golpe emocional que supone el hecho de sufrir un aborto para una mujer. ¡Cómo si las mujeres, abortasen por deporte…!

Cómo si fuese plato de bien gusto, entrar en una clínica abortista y dejar que te espatarren sobre una camilla y te succionen con un aspirador el interior de la matriz…vamos, la juerga madre!

Creo que un poco de compasión y algo de empatía hacia las mujeres que se ven obligadas, en algún momento de su vida a pasar por este trago, no estaría nada mal.

Oído cocina?

 

Aborto: dolor y tristeza

Conxa Borrell