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Archivo mensual: julio 2014

Uno de los grandes problemas que tienen las parejas es la comunicación.
En ocasiones, parece que todo se puede hablar a excepción de la propia dinámica que se va
implantando en una relación de varios años.
Se tiene tendencia a creer que como el otro miembro ya nos conoce, no tenemos que explicarle cómo nos sentimos y por qué, porque -ya lo sabe-. Con esa conducta, obtenemos dos resultados igual de nocivos, uno es el de descargar en el otro la responsabilidad de lo que supuestamente nos ha dañado o dolido y la otra es la de negar la posibilidad de diálogo por la misma razón- tú ya sabes por qué…-

De este modo, la pareja se distancia y se torna tóxica y nociva para ella misma.
¿Cómo se puede salir de este círculo vicioso?
Con ayuda, de eso no hay duda alguna. La única manera de hacer que un problema desparezca, es afrontarlo, pero cuando lleva años enquistado en la marcha de la relación, cuando es directamente el motor de arranque, difícilmente las dos partes podrán afrontarlo sin la ayuda de una tercera persona que les permita crear un clima de entendimiento y sensatez.

Otro modo de crear puentes o destruirlos es, sin duda alguna, el sexo dentro de una pareja que
no afronta sus problemas de una forma madura.
O se niega, o suele usarse como moneda de cambio y no son pocas las parejas que sufren ese sentimiento de acoso o abandono por parte del otro miembro de la pareja.
Corregir comportamientos, desaprender lo tóxico y crear nuevas posibilidades con caminos más llanos y sencillos es posible y sobre todo es, necesario para mantener una relación sana y ventilada.
Sin problemas importantes de fondo y comunicándose en ese lenguaje no hablado que es el de la pasión y la esperanza de una relación de pareja que pueda hacernos felices.

La terapia con parejas no sirve, como mucha gente, para sacar los trapos sucios delante de un tercero, si no que lo que pretende es, sobrepasar ese límite creado por ambos miembros de la pareja, para poder crear lazos nuevos, horizontes diferentes y donde los confines desaparezcan.

El amor no es un sentimiento que se muere, si no una pasión que dejamos morir.
En tu mano está que no perezca de inanición, desentendimiento, desidia y rencor.

Conxa Borrell